Tristeza, desesperación y rabia

Veo miradas desorientadas y rostros empañados de tristeza, se comprende; en México existe la hambruna, la falta de trabajo y las reformas que tienen a muchos con la soga al cuello. Las personas caminan por la calle con la cabeza abajo; no sé si esperan encontrarse alguna moneda o simplemente los problemas son demasiados.

Ahora viajo en transporte público. Mientras el camión avanzaba llegamos a la esquina de la felicidad en semáforo rojo; la esquina de la Farmacia Similares, y como ya es de esperarse; una botarga a ritmo de reggaetón hace movimientos bruscos simulando bailar, sólo volteo y no me causa ningún gesto.

Un niño dentro del transporte se pega en la ventana señalando a la botarga, él no habla; señala y grita. Su mamá; una joven de aproximadamente 18 años, no voltea  y le dice que sí, un par de veces. Los demás pasajeros pasan inadvertida la presencia del ‘Dr. Simi’.  Existe mucha seriedad dentro del camión.

No logro comprender como es que a pesar de saber cómo se rige la vida y cuáles son las carencias por las que se pasa, muchas parejas insisten en procrear hijos.

¿Y cuándo vas a tener novia? ¿Cuándo te vas a casar? ¿Cuándo vas a tener hijos? – Son preguntas que a mis 22 años he tenido que sobrevivir con ellas.

Vivimos en un mundo idealizado, donde parece ser que tener una pareja e hijos es el mayor logro como ser humano. Pero ¿qué hay de la persona que por el momento no le interesa y sólo quiere disfrutar de su vida? – Esa persona tendrá que soportar cuestionamientos sobre su sexualidad o tal vez comparaciones con otras personas que son menores, y que tienen 2 hijos, trabajan en un súper mercado y apenas llegan a la quincena. Pero pareciera que eso es el éxito para muchos, porque  se demuestra la hombría, se demuestra que es el sexo fuerte, porque hay que dejar descendencia, porque entre más sufras e hijos tengas eres un “chingón”. Y todavía se aplaude, todavía se publica en Facebook.

Y claro, genera ternura ver fotografías de un padre de 17 años y una madre de 18 con su bebé, y es que los 3 son tan sólo unos niños. Sólo vemos eso; la sonrisa en la foto, pero que hay detrás de todo esto, tal vez peleas, rechazo, tristeza, desesperación, rabia, discusiones, desvelos, enojo, pensamientos de aborto o inclusive suicidas, pero ante la gente es pintada como una bendición, como el amor de su vida, pues claro, ya paso, ya está aquí, hay que posar para la foto.

Me impresiona como es que adolescentes de 16 y hasta 19 años ya tienen hijos. Cuando aun no tienen ni su vida segura; sin trabajo, sin estudios. Destinadas a sufrir. Destinadas  a trabajar largas jornadas, mientras su hijo está siendo cuidado por otra persona, perdiéndose así la etapa de crecimiento de él, y la juventud de ella. Teniendo como resultado madres prematuras desesperadas, sin tiempo para ellas, sólo para luchar 40 años de su vida trabajando en algo que no le gusta, cansadas y sin humor, tratando de llevar lo mejor para su hijo; pero nunca es suficiente. Personas que ni siquiera tuvieron tiempo para pensar en sueños o metas, y menos hacerlas realidad. Ahora su itinerario de vida es apartar dinero para leche y pañales.

México tiene la tasa más alta de partos entre adolescentes entre los países de la OCDE, según un informe de la ONU. En el mundo cada año se registran 13 millones de partos en adolescentes de 15 a 19 años. El 95% de ellos ocurren en países en desarrollo y nueve de cada 10 dentro de un matrimonio. Unas 70,000 adolescentes mueren anualmente por complicaciones en el parto y embarazo.

La población aumenta aceleradamente, las personas se quejan del gobierno porque no hay trabajo, no hay dinero, no hay alimento. Esto, mientras buscan el nombre de su próximo bebé.

Ahora sólo escucho historias desgarradoras de cómo es que los hijos se escaparon de la casa y cómo es que las drogas acabaron con su pareja. Ahora sólo leo notas en que las madres mataron a su pequeño hijo por desesperación, como Mariela García de 19 años o como Miriam Carolina, y que decir del joven que pretendía dormir, pero los llantos de la niña se lo impidieron, por lo que a golpes dio muerte a su propia hija. Ahora sólo veo a niños sufriendo en las calles, niños siendo maltratados por sus padres. Familias disfuncionales , jóvenes en la perdición, sin estudios pero con hijos, madres que trabajan día y noche… ahora veo que la historia se repite generación tras generación, ahora sólo veo tristeza, desesperación y rabia.