Exámen de conciencia; la realidad es otra

Una vez más las redes sociales y sus entes activos nos demuestran el poder que tienen.

No hay mucho que decir, desconozco el contexto, tal vez fue un mal momento, pero de lo que sí estoy seguro es que no voy a arremeter contra las personas de la fotografía, no voy a desear que se mueran (como muchos lo hicieron), no voy a caer en el mismo círculo vicioso de odiar, despreciar y discriminar a unos, para defender a otros.

La fotografía donde aparece un grupo de amigos sujetando con un lazo a una persona en situación de calle — conocido como Nico—, ha causado una gran cantidad de comentarios de odio y repudio; comentarios que denotan la pobre educación que se tiene, pero sobre todo la doble moral.

Sólo basta con indagar un poco para leer cosas como: “que los castren antes de que dejen crías” “pinshes perro adinerados” “matenlos por putos cobardes que discriminan gentes”…. La mayoría de las entes virtuales apoyan a Nico; pero la realidad es otra.

Soy fundador de la asociación civil sin fines de lucro En Manos Fundación, en donde no contamos con afiliación partidista ni de carácter religioso. Desde el 2013 venimos trabajando en proyectos en apoyo a los sectores vulnerables. A nombre de la fundación y proyectos alternos como Liveliness – Historias de vida; hemos beneficiado a más de mil personas. Por temporadas realizamos campañas de apoyo, y cuando se busca éste por parte del sector privado, público y sobre todo social la respuesta es nula o mínima.

El caso de Gentlemen de Ensenada y esa fotografía tan famosa, no me sorprende; es algo que pasa todos los días, y en el que yo también he sido victima y hasta por la propia policía. Conozco muy bien del tema sobre personas en situación de calle; es común en mi día hablar con ellos, apoyarles comprando algún producto que vendan, dar algo de comida, una botella de agua. He estado debajo de los puentes, en casas abandonadas, en colonias alejadas, he exigido a las instituciones públicas cara a cara, he encontrado redes de violación en albergues, he conocido testimonios de vida sobre maltrato en esos lugares,  he sido amenazado de muerte por pelear por los derechos de las personas.

“No te la quieras dar de pinche heróe”; así me dijo un alto mando del Hospital General de Ensenada, cuando pedí que atendieran a una persona con discapacidad y que rondaba en la calle. No soy un héroe, no tengo porque serlo, no tiene por qué impresionarnos cuando alguien apoya al prójimo. Esto debería ser algo común en la sociedad.

Al ser tema del momento; todos animosos, todos deseosos. Opinan pero a la hora de accionar pocos aportan.  Y puedo empezar por las fundaciones que iniciaron con el proyecto por casos como éste, pero que terminaron su labor en un mes; después desaparecieron. También puedo nombrar a las personas que han desfilado por la fundación y que desertan a las semanas. Puedo mencionar a instituciones públicas y nombres de los servidores que me llamaron ofreciendo su apoyo, posaron para la foto, publicaron su nota en los medios y nunca más se supo de ellos.

¿Pero qué tal cuando se trata del morbo, de la queja online y del chisme? Ahí si veo muchas personas partícipes y luchadoras de los derechos; pero la realidad es otra.

Unas horas después de publicar el caso, se comenzó a crear un movimiento con el fin de salir a las calles y regalar desde ropa, comida y agua — cita a la que no asistí ya que me enteré tiempo después—.  Al buscar Gentlemen de Ensenada; google arroja 109,000 resultados, la imagen en Facebook (en menos de 24 hrs) llega hasta 12 mil compartidas, 5 mil likes, 4 mil comentarios, y a la junta sólo acudieron 10 personas.

La pregunta no debe ser qué les van a hacer a ellos como infractores, sino qué vamos a hacer nosotros como ciudadanos. ¿Ya te uniste a una fundación? ¿Ya estás apoyando? ¿Tú qué haces?.

Esto no es una justificación, es simplemente un análisis de conciencia, es provocar una reacción POSITIVA en el sentido social.