5 señales de que estás aburriendo

Hace unos días me encontré a una persona que sólo la conocía de saludo, pero nunca nos habíamos tomado la oportunidad de charlar; y creo que jamás tuvo que haber llegado ese momento. Los temas iban desde sus estudios de posgrado en dicha universidad, la separación con su pareja, el sufrimiento y hasta sus puestos gerenciales, sin olvidar reconocimientos, dinero, carros y lujos… todo a detalle con introducción, marco teórico, desarrollo, nudo, desenlace y fuentes de consulta. Yo estaba muerto en vida, miraba a todas partes esperando captara mi desinterés.

Soy de los que aman conversar, pero no es de mi comodidad conocer a personas con las cuales no tenga algo en común, propiciando charlas banales y predecibles. Escuchar a una persona hablar y hablar sin sentido alguno, puede ponerme en una situación incómoda hasta volverme loco.

Conversar es un arte, y como arte; no cualquiera sabe desarrollarlo, hay detalles que se tienen que omitir. Es necesario detectar los indicios en el receptor para saber si estamos siendo de flojera.

Si no te interrumpe, no está poniendo atención.

Cuando uno está interesado en algo, pedimos más detalles, intervenimos para que se aclaren dudas.

Si han pasado más de 2 minutos sin que te pregunten algo; estás siendo aburrido.

Si las interrupciones son el clásico: Ajam, ok, si, no, huy qué loco, a poco, no me digas… te están dando el avión.

Otras interrupciones, son preguntas triviales que te están empujando a que vayas al grano: ¿y entonces? ¿y luego? ¿y qué más?.

Contacto visual

Cuando alguien nos pone atención, nos mira a los ojos, pero además va a la zona de la frente, luego baja a la boca y difícilmente pierde el contacto.

Cuando aburrimos a alguien mira a cualquier parte, tiende a ver sus manos, ve por encima de los codos del emisor como si alguien llegara a saludarlo, y es que busca un rescate.

Mirar el reloj, el celular o las redes sociales es una señal clarísima de que estás aburriendo.

Postura

mujer coqueCuando estamos siendo seducidos – inconscientemente – inclinamos la cabeza hacia un lado, dejando descubierto parte del cuello, demostrando que estamos abiertos a algo,  justo como lo hacen las mujeres cuando buscan ser cautivadas.

Si la persona tiende a cerrar un poco los ojos y hace afirmaciones con la cabeza, es un gesto de compresión.

La postura reclinada hacia atrás, comunica un desinterés total.

Si la persona cruza los brazos, está poniendo una barrera de comunicación. Esto se relaciona con la protección y el aburrimiento; marca la línea, está cerrado.

Recomendaciones.

Escucha más de lo que hablas. Las personas te van a considerar un buen conversador cuando la otra persona pudo hablar más que tú. No se trata de hablar todo el tiempo, sino todo lo contrario; callar y hacer preguntas inteligentes.

Evita preguntas básicas que lleven a respuestas obligadas; Cómo estás, cómo va la familia, cómo te sientes, qué tal tus hijos. Haz preguntas que obliguen a  la otra persona a contestarnos algo más que bien, si o no.

Todo es equilibrio, no intentes parecer de la PGR porque puede ser incómodo, es necesario poner atención en las cosas que le gustan y que a ti te interesen para de ahí partir. Recuerda que a las personas les encanta hablar de ellos mismo y transmitir conocimiento. Tu siempre piensa en: me gusta aprender y estoy buscando algo diferente en mi vida. La persona va a estar fascinada porque va a hablar de lo que a él le gusta, de lo que sabe y pensando en que está dejando conocimiento.

Reglas de oro

No pienses que conversar es un reto, en que tienes que ganar o demostrar que eres mejor que el otro. Es un pésimo hábito ser el UNO+QUETÚ: “Yo también lo hice y me quedo mejor que el tuyo” “Yo tengo el mismo que tú, pero a mí me consto más caro” “Yo también fui, pero primero que tú” “Yo hice algo parecido a lo tuyo, pero el mío impacto más”.

No des consejos si no te los piden, recuerda que un consejo no solicitado es una crítica.

Evita temas de dinero, contratos, de lo que cuestan las cosas, de tu estatus económico, eso pude sonar muy pretencioso.

Evita chismes, temas de política y religión con gente que no es de tu círculo social cercano.

“El que tiene plata platica, y el que no; sólo escucha”.

Lee mucho, lee a diario, entérate de lo que pasa en el mundo, y así tendrás más tema de conversación.

Texto adaptado por Axel Zamudio, basado en un artículo de Alvaro Gordoa