Amo los animales, pero me gustan las hamburguesas

Este texto se encuentra disponible en formato audio-visual en Youtube. Clic aquí.

 

El pasado 9 de Junio, fue aprobada la iniciativa por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que prohíbe a los centros de entretenimientos el trabajar con animales, así como la utilización de ellos en protestas, marchas, plantones y concursos de televisión. De igual manera el regalar animales como forma de premio así como la venta de ellos en vía pública y a menores de 18 años.

Con esto el DF se convierte en la séptima entidad en prohibir los circos con animales en México,  mientras que Sonora y Zacatecas son los estados en proceso de aprobación.

Somos muchos los que aplaudimos este hecho, pero sólo en algunos puntos.

En 2007 trabaje en un circo de la familia de los Fuentes Gasca ,viví en carne propia el amor que se tiene por los animales. Los Tigres eran alimentados con pollos frescos diariamente y caballos siempre limpios y en condiciones salubres. Esto sin contar las visitas rigurosas de los veterinarios periódicamente y toda la inversión que se tenía que realizar para la manutención de ellos, medicinas, permisos de estancia y traslado, entre otros.

Desgraciadamente no todos los circos son así. Desde siempre miles de vídeos muestran como circenses golpean a animales tras bambalinas, como su forma de vida es insalubre. Vídeos que repiten mismas escenas, grabados con años de anterioridad. Hoy los entrenamientos se basan en los premios. Así como a tú hijo le prometes una paleta al termina de comer. Pero seamos sinceros… hay que poner mano dura cuando algo va mal dentro de las prácticas, donde se utilizan chorros de agua y látigos (éste sólo se usa como herramienta de intimidación). Justo así, como tu mamá lo hacía; cuando te levantaba la mano y tu callado cerrabas los ojos. Justo así; cuando te marcaba el cinturón en la espalda, cuando a cachetadas te reviraba la cara… y eso que no eres un animal.

El circo es una fuente de preservación de las especies, es un medio para que muchas personas de zona rurales conozcan a algunos ejemplares que tal vez nunca podrán mirar en toda su vida por falta de recursos.

Es cierto, los animales de circo viven fuera de su hábitat y en espacios reducidos, así como los 3 perros de mi vecina Paty; expuestos al sol, amarrados día y noche con correas de metro y medio. O como los de Paco; que a gritos les pide que dejen de chingar con sus ladridos;  viven en condiciones insalubres en un espacio de 2 x 4.

Y qué decir de Juana y su mascota, destinada morir en un año, ya que nunca ha conocido las vacunas y la comida digna, pero sinceramente no sé quién muera primero, si la mascota o Juana, ya que ella también sufre de maltrato por parte de su pareja. 
Esto sin contar al rancho a las afueras de la ciudad, en la que en un cuarto de 2×1 vive un lindo cerdito alimentado de desperdicios, que a finales de año, va ser parte de la imagen de una marca de chicharrones.

Estoy en contra del maltrato animal, pero también estoy en contra de la falta de congruencia de las personas, de la doble moral característica del mexicano. Si realmente QUIERES a las especies y pides circos sin animales, habrá que poner cartas en el asunto en acuarios, zoológicos y establos. Si realmente AMAS a los animales; deja los alimentos o artículos que provengan de ellos, y sé un actor social que luche por sus derechos, no sólo con alardear reformas, sino; con ayudar a los animales de tus alrededores.

Con la iniciativa, se prohíbe a cualquier persona “presentar un espectáculo circense con animales”. La prohibición no abarca las actividades de charrería, delfinarios o presentaciones teatrales, porque los legisladores consideraron que en ellas no se produce maltrato animal. Sin duda, esta es una ley mordaz contra del tradicional circo en México.

Pero ¿qué pasa con las corridas de toros? En donde las escenas son indignantes, donde el ser humano se muestra como el amo y señor de la vida, donde lo importante es hacer sufrir al animal, una muerte disfrazada de cultura.

¿Qué pasa con las charrerías, los palenques, jaripeos , peleas de gallos y la caza deportiva? – Claro, eso no se toca, ya que muchos empresarios y políticos practican estas justas, despilfarrando el dinero, matando por diversión, cabezas vistas como trofeos.  Prácticas legales e ilegales que generan una gran derrama económica para los inversionistas.

Sin duda una iniciativa que deja mucho que desear, cocinada al vapor, con sentimiento populista, dejando la voz de las personas afectadas directamente de un lado. Mismas técnicas que se repiten una y otra vez con la clase política, en donde la sociedad es la que realmente debe decidir.

Sólo nos toca esperar a que prohíban a los perros guía, los perros anti drogas, lo de rescate, los que detectan glucosa, los bueyes y las mulas de campo, los halcones de seguridad.. ¿o sólo algunos animales tienen derecho u obligación trabajar o que?.

Sin duda, México y sus reformas nunca podrán ser lo que añoran. Mientras Costa Rica desde 2002 prohíbe espectáculos con animales salvajes, además también los programas de nado con delfínes y ballenas, ahora en 2014; cerró zoológicos y liberó a todos los animales que se encontraban en cautiverio en su territorio. 
Mientras tanto en México… la clase política y gran parte de la sociedad aplaude la aprobación de una ley, que no ataca el corazón del problema, que como diría mi mamá: “Nomás limpian por encimita”.
Una ley con demagogia electorera para el Partido Verde (satélite del PRI). Promovida por un diputado que tiene en su casa animales disecados, según lo informa Armando Cedeño, presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo, quien mostró una foto tomada del libro “Ricas y famosas” de Daniela Rosell.

La realidad, es que ni en su hábitat los animales están a salvo. Miles de ellos mueren diariamente por cazadores furtivos, los primeros en estar en los eslabones de la cadena alimenticia, son blancos fáciles.
Crear leyes que prohíban los circos sin animales no garantiza la vida, el alimento, y la preservación de las especies, se ocupa ir más allá de una simple carpa. Lo peor de todo, es que el decreto que prohíbe el uso de animales no contempla que hacer con sus ejemplares después de ser decomisados, pues la mayoría no pueden ser devueltos a la naturaleza.

Cuando se trata de proteger a los animales, los estados quieren, pero lo hacen a medias o con contradicciones. Estoy en contra del maltrato animal, pero también en contra que no se regule a todo por igual.

“No podemos exigir vivir en paz, cuando no respetamos toda las formas de vida”.

Amo los animales, pero me gustan las hamburguesas.

 Y tú ¿a favor o en contra?